miércoles, 19 de abril de 2017

Hoy toca médico: ¿el vino es saludable?


¿El vino es saludable pese a que es una bebida alcohólica? Rotundamente si. Pese a que hay otra voces que no están de acuerdo con esta afirmación, yo me he documentado y, por lo menos, a mi me han convencido todo lo que he averiguado sobre el tema y las explicaciones de la especialista a la que hemos acudido. 
Primero hemos ido a beber a la fuente del origen del vino. Para ello hemos hablado con Gloria Díaz, enóloga de las Bodegas Valdubón, quien nos ha asegurado que las investigaciones afirman que su consumo entre 20 y 30 gramos por día tiene un efecto “protector” para la salud. Entre alguno de los beneficios que puede aportarnos el vino se encuentran la prevención de enfermedades cardiovasculares, tiene efectos anticoagulantes y antitrombóticos, nos ayuda a equilibrar la presión arterial, reduce la formación de piedras en el riñón, previene la gripe, los resfriados e incluso la demencia, evita el cáncer de próstata, mejora la circulación sanguínea y un largo etc.
Eso sí, Gloria nos advierte que el vino tiene que ser tinto, ya que una de las etapas de su elaboración es la maceración, en la que forman parte la piel/hollejo y las pepitas/semillas de las uvas y son en éstas partes de la baya donde se encuentran los polifenoles. Éstos polifenoles van a ayudarnos a eliminar los radicales libres y así proteger nuestro corazón. ¿Y qué son los polifenoles? Pues son antioxidantes, por lo que ayudan a prevenir el estrés oxidativo y así el envejecimiento celular. La producción de los radicales libres son provocados por factores externos como la contaminación o simplemente las produce nuestro organismo al respirar. Esas moléculas son inestables y reaccionan con otras moléculas dentro de nuestras células causando un daño oxidativo a proteínas, genes…de nuestro cuerpo. El daño oxidativo es una de las principales causas de enfermedades como el cáncer o el alzhéimer e influye en el envejecimiento de nuestro cuerpo.
Me imagino que estarás pensado que una enóloga no va a tirar piedras sobre su propio tejado. Así que para ello te cuento mis estudios. Yo, como médico de familia, opino lo mismo que Gloria. Y no lo digo de forma arbitraria, ya sabéis que todo con evidencia. Aún se siguen publicando artículos y estudios, con evidencia científica, que afirman que la ingesta moderada de alcohol (no mas de 30 gr al día) pueden mejorar la salud cardiovascular. Además, la ingesta moderada de vino, preferentemente vino tinto como bien señala la enóloga, en los pacientes con Diabetes Mellitus tipo 2 bien controlados, dentro de una dieta mediterránea es aparentemente seguro y reduce levemente los elementos del síndrome cardiometabólico.
España ha sido el escenario escogido para la realización del PREDIMED, un ensayo clínico en el que se ha demostrado por primera vez y con un alto grado de evidencia, que una dieta mediterránea, en la que se incluye el vino,  reduce la incidencia de eventos cardiovasculares mayores y la mortalidad cardiovascular.
Parece ser que ese beneficio cardiovascular es debido al aumento del HDL colesterol, el colesterol bueno y en menor medida a la disminución del LDL colesterol, el colesterol malo. Además parece ser que disminuye la agregación plaquetaria, evento que ocurre en los accidentes vasculares.
Pero es importante lo de la ingesta moderada, no más de 2 copas al día, porque de todos es sabido la cantidad de enfermedades graves que acarrea la ingesta de alcohol , desde la aparición de diabetes, aumento de cardiopatía o la cirrosis hepática.
Yo, con evidencia cientifica, opino que 1 copa de vino al día sí es cardiosaludable pero eso sí, como nos sugiere la enóloga, siempre acompaña de una comida saludable. ¡A tu salud!!

Doctora sin zapatillas
¡¡FELIZ MIÉRCOLES!!

Si quieres más información puedes obtenerla en la web de FIVIN, la Fundación para la investigación del vino y la nutrición, en la que encontraréis artículos con base científica sobre el vino y la salud.
http://www.fivin.com/

martes, 18 de abril de 2017

Flor de un día


Hemos pasado unos fantásticos días disfrutando a tope de la naturaleza y del aire puro. Es una suerte (o no, depende si eres alérgico) que las vacaciones sean tardías porque está la primavera en plena ebullición y es todo un espectáculo ver el campo verde cubierto de flores. Donde hemos estado  abundan la llamadas jaras pringosas que tienen la peculiaridad de pringar mucho, como su propio nombre indica, y de tener una flor efímera que solo dura un día. Una flor muy vistosa y a la que, por está cargada de polen, acuden la abejas. Y por qué te cuento todo esto, pensarás. Porque viendo esas flores de un día no he podido resistir hacer el paralelismo entre ellas y una nueva generación de influencers, los youtubers.
YouTube comenzó en 2005 y en poco más de 10 años ha sido toda una revolución. Y es que poco a poco el consumo de vídeo en Internet ha ido creciendo y creo que podemos asegurar que desde hace algunos años Youtube se ha convertido en un medio de comunicación más y, por supuesto, en una plataforma de entretenimiento como la televisión o la radio. Este fenómeno ha sido aprovechado por muchos "youtubers" convirtiendo su hobby como su nueva forma de ganarse la vida, percibiendo ingresos por ser prescriptores de determinadas marcas y  por la remuneración que paga la plataforma al conseguir un número de visualizaciones. Así las cosas, podemos afirmar que YouTube es una nueva profesión, como otra cualquiera. 
Esta nueva forma de ingresar dinero me parece tan fantástica como peligrosa. Existen caso de youtubers que, con una trayectoria profesional desarrollada y reconocida, deciden dar un giro en su carrera convirtiéndose en youtubers. Me vienen a la cabeza los nombre de Olga y Antuán o de B a la Moda. 
Pero, ¿qué pasa con los Milennials?. Si bien para alguna determinada población Youtube ni siquiera existe, el gancho que tienen los ‘Youtubers millenials" entre los chavales de su misma generación, la llamada Generación Y, es tan brutal que les ha convertido en las nuevas estrellas del momento. Son los primeros en acudir a los estrenos de cine, probar coches o alojarse en lujosos hoteles. A sus casas diariamente llegan paquetes con las nuevas consolas, la última moda y , además, reciben una remuneración por ello. Así, ¿quién no quiere ser youtuber? Y ahí es donde veo yo el problema. Hoy están arriba pero, ¿y mañana? Chavales que han dejado de estudiar porque no les da la vida, o la gana. Chavales que les queda toda una vida por delante y que están ganando mucho dinero con un fenómeno que no sabemos cómo va a funcionar en un futuro. Y si todo es como la flor de la jara, ¿qué pasará cuando dejen de ingresar dinero, las paquetes ya no lleguen a casa y los que vayan a los estrenos sean otros? ¿Estos nuevos youtubers serán los próximos juguetes rotos?
Sinceramente, creo que flaco favor están haciendo a su generación. Espero que, además del último modelo de smartphone, tengan la cabeza muy bien amueblada o, en su defecto a un Pepito Grillo a su lado, que les hable de la flor de la jara pringosa. 

¡¡FELIZ MARTES!!! 

lunes, 17 de abril de 2017

¡Vamos a comer fuera!


Hace unas semanas leí con cierta indignación la noticia de que un restaurante en Italia premia con un descuento a aquellas mesas en la que los niños se portan bien (‘sconto bimbi educati’). Y yo me pregunto, ¿quién es el que decide si un niño se porta mal o bien? Y lo que es más importante, ¿cuál es el motivo de ese comportamiento? Pero ojo, ¿qué pasa con los adultos? Ya en su día te contaba el caso de un comensal maleducado que iba persiguiendo a los camareros. En ese caso, aunque los niños se hubieran portado bien ¿le habrían hecho el descuento?
Confieso mi simpatía por los espacios libres de niños, porque así los "niñofóbicos" pueden tener alternativas. Al igual que no soporto que alguien ponga mala cara cuando en un restaurante de tinte familiar hay más niños de lo deseable. Porque sí, seamos sinceros, dos, tres, cuatro niños son compañía y más de 5 son multitud, y más si no estás acostumbrado a ellos.
A mi me encanta ir a comer/cenar fuera y a la Princesa también. No es que vayamos todas las semanas pero si con cierta asiduidad. Era una práctica que hacíamos antes de que naciera y continuamos con ella, primero como mera espectadora y ahora como otro comensal más y me llena de orgullo y satisfacción decir que nunca nos han mirado mal por su comportamiento. Así que quiero compartir algunos tips que creo que pueden ser de utilidad
1.- Elige un local apto para ellos: huye de los espacios poco iluminados, con velas o donde los comensales susurren a la merluza.  Los niños no estarán cómodos y muy probablemente el resto tampoco.
2.- Reserva pronto: Trata de evitar la hora punta. En tal caso tardarán en atenderte y la impaciencia y el hambre pueden convertir la velada en una experiencia poco gratificante 
3.- Menú adaptado: Si bien me parece una ocasión fantástica para que prueben otros sabores a los que no están acostumbrados, me parece un tanto "peligroso" acudir a un lugar donde sabes que no hay ningún plato que sea del agrado del niño.  Y no estoy hablando de que sea forzosamente un menú de niño, en el que por cierto triunfa la fritanga y los hidratos. Huye de la cocina fusión y de los sabores estrambóticos a los que los adultos ni siquiera estamos habituados. 
4.- Convierte esa comida en todo un acontecimiento: habla con tu hijo de dónde vais y explícale que hay más personas que están comiendo, a las que no se les debe molestar, por lo que no se pude correr entre las mesas o gritar. En otras palabras, que entiendan que no están en el salón de su casa
5.- Restaurantes para niños, ¿si o no? Pues aquí tengo en "corazón partío"  El típico local con parque de bolas me parece todo un invento en el que los niños se lo pasan muy bien, aunque yo no tanto. Los detesto con toda mi alma. A parte de esos, hay restaurantes familiares con mucho encanto en el que simplemente un amplio jardín o un pequeño espacio acondicionado para los niños es más que suficiente para su disfrute. 
6.- Buffet libre. Es un sistema que a los niños les resulta muy divertido y me parece una oportunidad para que descubran nuevos platos pero con la  premisa de que no se puede tirar nada de comida. Lo que se sirve en el plato es lo que se va a comer.
7.- Pasatiempo para después de comer: Son muchos los sitios en los que a los niños se les proporciona pinturas para que se entretengan después de comer. Me parece una buena idea. Cuando la Princesa era más pequeña tenía mi propio kit para cuando salíamos a comer fuera: unos cuentos para colorear y las pinturas correspondientes. Así nos dejaba disfrutar de la sobremesa y todos contentos. Otra opción es el tema de la consola de turno, el móvil o la tablet, pero eso ya lo dejo al criterio de cada padre, que esa es otra cuestión.
Y tú, ¿tienes algún otro consejo? Me encantaría que lo compartieses.

¡¡¡FELIZ LUNES!!! 

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