lunes, 26 de marzo de 2012

Gente que merece la pena: Mónica Grande

Este fin de semana he estado pensado que Corriendo sin zapatillas podría ser el sitio idóneo para rendir mi pequeño homenaje a la gente de mi alrededor que merece la pena. Así que una vez al mes se lo dedicaré a uno de ellos. Ya os he hablado de mi compañera Marta y su marido Miki, de la otra Marta (que aprovecho para deciros, por expresa petición suya,  que pese a la descripción  que os hice en la entrada de las magdalenas de chocolate no es la típica americana que solo come  muffins y ve deporte en la tele), mi compi Marisol y su marido Fernando... Pero con su permiso y el vuestro, o sin él me da igual, voy a detenerme en algunas personas. Y aprovechando que hoy es su primer aniversario de boda, voy a empezar por el hada madrina de la Princesa: Mónica grande.


Mi vida con ella ha estado marcada por las casualidades. Pese a haber vivido toda  la vida juntas, yo en un portal y ella en el de la vuelta de la esquina, nos conocimos por una oferta de trabajo. Yo estaba en paro y, por una antigua compañera de trabajo, me llegó la noticia de que en una empresa de eventos estaban buscando a una persona para comunicación. Mandé el CV, llamé y la persona que me atendió me dio tantos detalles de mi que creí que era víctima de una cámara oculta. Se sabía mi nombre, me describió el portal de mi casa, conocía la existencia de mi hermana gemela, el color de mi coche, del coche de mi padre... Y sabía tanto porque nos conocíamos, de vista, desde niñas. Y ahí surgió el flechazo. Yo la iba a sustituir, emprendía el vuelo hacia metas más altas, y se volcó tanto en mi que creo que aún no se lo he agradecido lo suficiente. En 10 días que trabajamos juntas nunca he aprendido tanto como profesional y como persona.
Como os escribí en su día, quedan pocas personas como Mónica Grande. No puedes ni pensar que necesitas algo porque allí está ella para ayudarte. Siempre está pendiente de sus amigos, de sus compromisos y por supuesto de su familia.
Hoy es su primer aniversario de boda. Volviendo a las casualidades su marido Raúl, a quien la Princesa adora como a Mónica Grande, era un proveedor mío. Cuando nos fue a presentar nos moríamos de la risa. Ella me hablaba de su chico y a su chico le hablaba de mi pero no caímos ninguno en que ya nos conocíamos.
Mónica Grande, como no podía ser menos, estuvo a mi lado en momentos malos de mi vida y, por supuesto en los buenos. Ha sido una persona que me ha marcado, y me sigue marcando, como profesional y como persona. Ella ha tenido mucho que ver en el nombre que escogimos para la Princesa (Mónica) y si Mini Moni es la mitad de buena persona y profesional que Moni Grande, como madre estaré muy satisfecha. Es de una pasta especial y debería haber más Mónicas Grandes. Seguro que el mundo funcionaría mejor.
Para ella debe de ser agotador porque de cada época personal y profesional  de su vida se lleva un montón de amigos a los que cuida muchísimo. Yo tengo la suerte de estar entre ellos y espero estarlo siempre para seguir aprendiendo de ella.

¡¡¡Felicidades por ser como eres y por tu añito de casada!!!

5 comentarios:

  1. Cuanta razón tienes, pero Grande no... es ¡¡¡¡ENORRRRRMEEEE!!!!
    Felicidades tb desde aquí.

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  2. Mónica Grande, con un corazón donde cabemos todos y con unas fuerzas que nunca flaquean!. Enhorabuena Moni y Raúl, y gracias por ser también mi amiga. Cuánta razón tiene Rocío!!.Besazos

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  3. Hola Rocio, yo no soy imparcial en este sentido, pero suscribo todo lo que dices, aunque yo no puedo opinar en un ámbito profesional, que se que lo es, si lo suscribo en el ámbito personal y muy personal.
    Sigue escribiendo estas cosas tan bonitas que salen del CORAZÓN.
    Un besazo muy grande para Ti, tu Marido y a esa preciosa niña Mini Moni uno mássss grande.

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    Respuestas
    1. Pues no me quedaré yo con las ganas de aportar mi granito de arena a este blog y menos a esta entrada.
      Yo conocí a la susodicha Moni Grande casi casi casi de casualidad y por motivos meramente laborales. Era, en principio, un cliente más y pedía tantos favores como los demás clientes, pero lo que le hacía diferente era que siempre se acordaba de llamar para dar las gracias. Me gustaban sus llamadas tanto que hice uso del derecho de pernada de ser dueño de la empresa y pedí que todas sus llamadas me fuesen pasadas a mi.
      Muchos meses después planteé/planteamos que estaría bien tomar algo un día y ponernos cara tras tantas charlas telefónicas. Quedamos una noche para cenar y, por no enrollarme mucho que esto es un blog y hay que ir deprisita, descubrí a "una chica de otra liga" como he contado mil veces. Pertenecía a "esa clase de mujeres de las que ya no hay" y no era de las de una noche o un rato o unos meses; era....... de otra liga.
      Tuve la tremenda suerte de que la cena salió bien y sencillamente deje pasar el tiempo necesario hasta que consideré que era un momento estupendo en mi vida para comenzar a salir con "una chica de otra liga" y decidí jugar ese partido. Así que hice que me llamara por teléfono con una bonita treta, tuve de nuevo la tremenda suerte de que no estuviese con nadie (algo francamente inverosímil) y tuve la suficiente inteligencia como conseguir conquistarla. Bien es cierto que mi natural atractivo y mi cuerpo escultural ayudaron bastante pero tras un arduo trabajo empezamos a salir.
      Caminito de los once años y uno de casados como Dios manda, que ya era hora como decía mi suegro, que vamos y solo puedo decir que soy la persona con más suerte del mundo. Hasta el dia de nuestra boda fue perfecto porque ella se ocupó de todo lo importante. Moni Grande es infinitamente mejor que yo en todo y posiblemente, y objetivamente, no me la merezca, pero he sido lo bastante listo como para tenerla a mi lado todos estos años. Siempre digo que la quiero mucho porque me hace ser mejor persona; es verdad, tiene tanto amor para todo el mundo que resulta imposible ser malo a su lado y mira que me gusta ser malo.
      Desde esta pequeña, intimista e improvisada pizarra quiero decirle que GRACIAS POR TODO. Por quererme a pesar de mis (escasos) defectos por tolerar todas mis manías y caprichos por ayudarme siempre y, sobre todo, por quererme como se quieren mis padres; yo no le llego ni a la altura de los zapatos pero la quiero con toda mi alma, claro que siendo como es Moni Grande no tiene ningún mérito ni supone ningún esfuerzo.
      Ahora y para todas aquellas lectoras del blog de mi muy querida rociocanodedelfingroupahoradeintereconomiaconferencias tengo que deciros que tenéis a vuestros maridos y parejas lamentablemente engañados. YO TENGO LA MEJOR MUJER DEL MUNDO MUNDIAL y los demás no ;-)

      El consorte de la susodicha MoniGrande

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  4. Querido Raúl (y más querido aún para Mini Moni), ¡¡qué bonito todo lo que dices!! Me siento afortunada por haber motivado esta declaración de amor. Gracias a los dos por ser como sois y, sobre todo, por ser mis amigos.

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